El casamiento boho-chic de Andrea Casiraghi y Tatiana Santo Domingo

El hijo de la princesa Carolina de Mónaco, Andrea Casiraghi, finalmente contrajo matrimonio con su novia Tatiana Santo Domingo, tras ocho años de relación. La ceremonia se celebró en el Palacio Grimaldi, con un almuerzo íntimo y descontracturado.

tatiana_santo_domingo_andrea_casiraghi_trendy_jungle_1La boda del segundo en la línea de sucesión al trono monegasco y la millonaria heredera colombiana se hizo esperar. Después de ocho años de relación y tras cinco meses de dar a luz a su hijo Sacha, Andrea Casiraghi y Tatiana Santo Domingo contrajeron enlace civil en el Palacio Grimaldi. En el mismo salón donde la abuela de Andrea, Grace Kelly, en 1956 daba el sí con el Príncipe Rainiero, y su madre, hacía lo propio con Stefano Casiraghi, se celebró esta boda, cerca del mediodía del sábado 31 de agosto.

A pesar de los 400 asistentes al evento, la boda se caracterizó por su hermetismo. La invitación que hicieron llegar hace más de un mes a manos de amigos y familiares, hacía explícita la prohibición sobre tomar fotografías y publicarlas en redes sociales. Solo tres fotos oficiales y otras tres subidas a las redes, develaron algo de lo que fue una ceremonia coherente con la personalidad de los novios. Toda su relación se manejaron con suma discreción con la prensa y siempre se mostraron sencillos e informales, lo que se vio reflejado con el lema “menos es más” de la fiesta.

Conforme a sus principios estilísticos, Tatiana lució un vestido de aires bohemios, firmado por Missoni, con una corona de flores y sandalias chatas. Ninguno de los asistentes a la boda, llevó tocado, plegándose al espíritu relajado de los novios. Tampoco se vieron miembros de las casas reales entre los invitados, factor inesperado para una ceremonia de esta índole, e incluso, su perrita Daphne los acompañó en la bajada de las escaleras, donde se tomaron las fotos oficiales. Los novios querían algo íntimo y privado, con sus familias y amigos de siempre, y por esta razón dejaron de lado todos los paradigmas de una boda real.

Así como la novia eligió un diseño de la firma Missoni, fiel a la amistad que la une a la heredera Margherita Missoni, las damas de honor también rindieron tributo a la moda italiana. Con vestidos de estampas florales, diseños de Dolce & Gabbana -como los que alguna vez lucieron Sienna Miller o Lea Seydoux- y de Valentino, de encaje rosa y amarillo -el mismo que mostró Eva Mendes en la alfombra roja- las amigas de la novia mostraron su mejor cara: la fashionista.

El hermano de la novia y DJ de la fiesta junto a amigas de Tatiana

El hermano de la novia y DJ de la fiesta junto a amigas de Tatiana

La familia Grimaldi, en su totalidad, asistió a la ceremonia para acompañar a los novios. El Príncipe Alberto y su esposa la Princesa Charlene presidieron el enlace en el Salón del Trono del Palacio monegasco. Allí también se la vio a la Princesa Carolina de Mónaco, impecable con un vestido rojo -que Karl Lagerfeld diseñó especialmente para la ocasión-, junto a Carlota y Pierre Casiraghi, apoyando a su hermano mayor. La Princesa Estefanía acudió junto a sus tres hijos, Pauline Ducruet, Luis Ducruet y Camille Maria Gottlieb.

La lista de invitados VIP ingresó al Palacio de diversas formas. Algunos jeques árabes eligieron elegantes autos con vidrios polarizados, mientras que otros asistentes prefirieron hacerlo en taxi e incluso, a pie. Éste fue el caso del diseñador Karl Lagerfeld, que no podía ausentarse a una cita como esta para acompañar a su gran amiga, la Princesa Carolina. El káiser de la moda y director creativo de Chanel, llegó perfectamente vestido con un traje de tres piezas y acompañado por su fiel asistente Sebastien Jondeau.

Ya por la noche, los invitados se trasladaron al Sporting de Invierno de Montecarlo, donde la fiesta de ambientación tropical, duró hasta el amanecer. Andrea llegó acompañado por su flamante esposa Tatiana, con un impecable esmoquin y ella con un vestido blanco de Missoni, diferente al que había lucido por la mañana (y sin corona de flores en la cabeza).

Esta parece ser sólo la primera parte de las celebraciones, ya que se espera la ceremonia religiosa para el 31 de enero o 1 de febrero, en la exclusiva estación de Gstaad, Suiza. Se cree que la harían coincidir con el bautismo del pequeño Sacha.

Las damas de honor, por Valentino.

Las damas de honor, por Valentino.

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